La luna llena se alzaba majestuosa sobre el monte sagrado, bañando con su luz plateada los antiguos robles que habían sido testigos silenciosos de generaciones de lobos. El viento susurraba entre las hojas, llevando consigo el aroma de pino y tierra húmeda. Brianna respiró profundamente, sintiendo cómo su cuerpo se tensaba con otra contracción.
Habían pasado seis meses desde la batalla final. Seis meses de reconstrucción, de sanación, de un nuevo orden. La manada de Damien, antes temida, ahora