El cielo se teñía de rojo mientras la luna negra comenzaba a asomarse en el horizonte. Brianna sentía cada latido de su corazón como un tambor de guerra. A su alrededor, lobos de todas las manadas se habían unido bajo un mismo propósito: libertad.
—Es hora —dijo, y su voz resonó con una autoridad que nunca antes había poseído.
Los lobos aullaron en respuesta, un coro de voces que se elevó hacia el cielo sangriento. Damien estaba a su lado, sus ojos de hielo ahora ardían con determinación. La mi