El amanecer llegó con un silencio inquietante. Brianna lo sintió antes de abrir los ojos: algo había cambiado en el aire. La tensión se filtraba por las paredes de piedra como niebla venenosa. Se incorporó en la cama, encontrando el espacio vacío donde Damien debería estar. Las sábanas conservaban su calor, pero él se había marchado apresuradamente.
Cuando salió de la habitación, el pasillo bullía con actividad inusual. Guerreros corrían en formación, mensajeros se deslizaban entre ellos con ro