El viento cambió de dirección, trayendo consigo un aroma que no pertenecía al bosque. Brianna se detuvo en seco, con los sentidos alerta. No era una sensación como las demás. Era más primitiva, más instintiva. Un escalofrío le recorrió la columna vertebral mientras sus ojos escudriñaban entre los árboles.
Algo los observaba.
—¿Lo sientes? —susurró, sin atreverse a mirar a Damien, que caminaba unos pasos por delante.
El Alfa se detuvo, tensando cada músculo de su cuerpo. No necesitó responder. S