El frío penetraba hasta los huesos. Brianna abrió los ojos lentamente, como si sus párpados pesaran toneladas. La luz tenue que se filtraba por una pequeña ventana enrejada le permitió reconocer dónde estaba: una celda ceremonial, excavada en la roca viva bajo la mansión Blackthorn. Las paredes de piedra antigua estaban cubiertas de símbolos tallados que parecían vibrar con vida propia.
Intentó incorporarse, pero su cuerpo respondía con una mezcla de dolor y extraña energía. Al mirarse, descubr