La tormenta había amainado, pero no la que rugía en el interior de Clara. Sentada junto a la ventana de su habitación, observaba cómo las últimas gotas de lluvia resbalaban por el cristal, igual que las lágrimas que había derramado noches atrás. El cielo gris parecía reflejar la confusión que la atormentaba desde que había escuchado aquel rumor en el mercado.
"Un soldado dado por muerto ha regresado a Londres..."
Las palabras flotaban en su mente como fantasmas. No había nombres, no había certez