Mundo ficciónIniciar sesiónLa seguí a tres metros de distancia.
No era difícil. Sophia caminaba con el propósito de alguien que sabe exactamente hacia dónde va, sin mirar atrás, sin vacilar. Una niña de diez años moviéndose por las calles de Londres como si llevara toda la vida haciéndolo. Como si no acabara de salir de una evaluación psiquiátrica obligatoria hace apenas cuarenta y ocho horas.
Como si no acabara de recibir instrucciones de un asesino condenado para cometer un asesinato.
El aire de noviembre cortaba como cuchillo. Me subí el cuello del abrigo y mantuve la distancia, observando cómo Sophia esquivaba peatones con la gracia de alguien acostumbrado a ser invisible. Pequeña. Insignificante. Fácil de ignorar.
Exactamente lo que la hacía peligrosa.
Tiene diez años, me repetí por enésima vez desde que la vi salir de la mansión. D







