Mundo ficciónIniciar sesiónEl auto negro llegó exactamente a las ocho de la mañana, como Marcus había prometido. O amenazado. La línea entre ambas cosas se había vuelto borrosa desde que firmé ese maldito contrato con mi propia sangre.
Observé desde la ventana del segundo piso cómo el vehículo se detenía frente a la mansión, su pintura tan oscura que parecía absorber la luz matutina en lugar de reflejarla. Un chofer uniformado descendió y se posicionó junto a la puerta trasera, esperando con la paciencia inhumana de quien ha sido entrenado para no hacer preguntas.
Veintiséis años, pensé mientras descendía las escaleras, mis tacones resonando contra el mármol con un ritmo que sonaba peligrosamente cercano a una marcha fúnebre. Veintiséis años esperando este momento. ¿Cómo se siente uno al cobrar una deuda que comenzó antes d







