Mundo ficciónIniciar sesiónEl auto negro llegó exactamente a las ocho de la mañana, como Marcus había prometido. O amenazado. La línea entre ambas cosas se había vuelto borrosa desde que firmé ese maldito contrato con mi propia sangre.
Observé desde la ventana del segundo piso cómo el vehículo se detenía frente a la mansión, su pintura tan oscura que parecía absorber la luz matutina en lugar de reflejarla. Un chofer uniformado de







