El majestuoso salón de eventos de la familia Mancini estaba decorado con candelabros relucientes, cortinas de terciopelo y flores dispuestas con precisión artística. El baile benéfico anual era un evento imperdible entre la alta sociedad. No asistir era un desaire social, y Bianca sabía que su ausencia no sería tolerada. Su madre la había presionado con más fuerza de lo habitual.
—Debes estar impecable esta noche —le había dicho esa mañana mientras ajustaba el dobladillo de su vestido—. Stefano