Las luces cálidas del alumbrado público comenzaban a encenderse, fundiéndose con los últimos restos del crepúsculo en la calle adoquinada frente a La Espiral. El cielo, en un degradado entre púrpura y gris, parecía imitar el ánimo de Emilia, que caminaba en silencio junto a Clara. Estaba tan ensimismada, rememorando todo lo que sucedió esa tarde que no se percató de cómo su amiga parecía algo nerviosa.
Clara sostenía un par de bolsas, su contenido tintineaba cada vez que se las pasaba de una m