Algunas noches después, la oscuridad se extendía sobre los muelles industriales como una sábana densa de humo, sal y pecado, cubriendo cada rincón con la opresión de lo inevitable.
Era como si la noche misma susurrara secretos peligrosos al oído de los condenados.
En el corazón vibrante de Little Havana, una de las zonas más concurridas y reconocidas de la ciudad, donde los bares emblemáticos se alinean uno tras otro como templos del vicio nocturno, la vida bullía con intensidad abrasadora.
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