Cap. 84 No es valentía.
Ginevra entró como un torbellino de terciopelo negro, su energía nerviosa convertida en una determinación feroz.
—Todo listo. Marco tiene dos autos a tres calles de distancia. El equipo de respuesta está camuflado como servicio de catering. La palabra está activa. —Se acercó a Dayana.
—Tú eres la reina en este tablero, cuñada. Actúa como tal. Pisa fuerte y mira a esa víbora de Bárbara como si fuera una sirvienta torpe.
Ares apareció en el marco de la puerta. Iba de negro, como ella, pero en un