Cap. 83 No puedes ir.
Ares no mostró emoción. Asintió.
—¿Y las gemelas?
—Emilia ha hecho tres llamadas a un número desechable en las últimas 48 horas. Cortas. Desde zonas con poca cobertura, probablemente intentando evadir escuchas.
Emanuela ha estado husmeando en el sistema de recursos humanos, accediendo a los horarios de la señora Bianchi y al registro de visitas a la planta sur.
—Quieren saber cuándo está más vulnerable. Fuera del nido —murmuró Ares, los nudillos blanquecinos al apretar el borde del escritorio.
—¿Y mi madre?
Marco hizo una pausa, inusual en él.
—Bárbara… está inquieta. Recibió una visita anoche de Pietro. Hubo una discusión acalorada. Parece que Pietro le reclamó por "dejarse vencer por una plebeya" y por permitir que Giorgio "juegue con fuego". Ella… no está al tanto del plan de secuestro. Cree que Giorgio solo busca desprestigiarla públicamente.
Un destello de algo parecido al desprecio cruzó los ojos de Ares.
—Subestiman a Dayana. Y subestiman lo que haría yo. Eso los hará caer. —S