Cap. 129 ¿Dormir?
A escasos metros, en una cuna idéntica, Valentina dormía plácidamente. La pequeña, con sus mejillas de porcelana y su expresión serena, parecía un ángel caído del cielo. Ni los berridos de su gemelo conseguían perturbar su sueño profundo.
—Es una santa —susurró Bárbara, asomándose a la cuna con una ternura que nadie le conocía.
—Absolutamente una santa.
—Y Leonardo es... intenso —completó Dayana con una sonrisa cansada.
—Pero los quiero igual. Con locura.
Alessio, el emperador esponjoso, observ