Cap. 128 ¿Te arrepientes?
La mañana llegó a la villa con una luz cruda que no perdonaba las sombras. Chiara despertó lentamente, su cuerpo aún resentido por la intervención, su mente flotando en la niebla de los sedantes.
Pero cuando abrió los ojos por completo, su primera palabra fue:
—Mis hijos.
La enfermera de guardia, entrenada para este momento, asintió con una sonrisa profesional.
—Sí, señora Sartori. Sus... hijos. Están aquí. Voy a buscarlos.
Salió de la habitación y, en el pasillo, intercambió una mirada con Bár