Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol comenzaba a descender lentamente, tiñendo el cielo de tonos cálidos que oscilaban entre el ámbar y el coral. Las hojas de los árboles danzaban al ritmo de una brisa suave, y la ciudad, por una vez, parecía respirar con nosotros.
Mi mano estaba entrelazada con la de Santiago mientras empujábamos la carriola por el sendero del parque. Nuestro hijo dorm&







