Mundo ficciónIniciar sesiónEl sol se elevaba con una lentitud solemne sobre la ciudad, tiñendo el cielo de tonos anaranjados y dorados, como si la propia naturaleza supiera que no era un día cualquiera. Era el primer amanecer en una semana donde Santiago Ferrer Del Valle ya no estaba entre ellos. Y aún así, el mundo seguía girando, cruel e indiferente al vacío que había dejado.







