Mundo ficciónIniciar sesiónEl cielo sobre la ciudad estaba despejado, despeinando estrellas sobre un firmamento azul medianoche, como si incluso el universo supiera que necesitábamos esa noche. Solo nosotros. Sin despertadores ni alarmas de llanto, sin leche tibia ni pañales a medio cerrar. Una pausa, tan merecida como temida.
Santiago me tomó de la mano mientras caminábamos po







