Capítulo 33

Lentamente, la mano de Massimo siguió moviéndose sobre su miembro, calentando a más no poder las entrañas de Savannah al verlo tan dispuesto y atrevido.

—Di: "Quiero que me hagas tuya, Massimo" —ordenó, su voz un susurro ronco que se elevó por encima de la respiración agitada de Savannah.

El color subió a las mejillas de ella ante la humillación, pero el ardor entre sus piernas era una exigencia que superaba su orgullo. Cerró los ojos por un instante y, cuando los abrió, había una rendición temblorosa en sus profundidades.

Odiaba a ese hombre, pero no podía hacer más que cumplirle la fantasía. Ya había aceptado, ya había dado su consentimiento, y ahora no iba a dar un paso atrás. Por supuesto que ya no lo haría, pero no sabía si era porque quería o porque no podía. La excitación no la dejaba pensar. Hacía tanto tiempo que no se sentía así.

—Q-Quiero que me hagas tuya, Massimo —logró decir, la frase sonando más como un jadeo de necesidad que como una sumisión.

Una sonrisa oscura y vict
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