Savannah se dio vuelta en la cama por tercera vez, sintiendo demasiado calor e incomodidad a pesar de estar sola en la habitación. Soltando un suspiro cansado, volvió a girarse, viendo el lado vacío de Massimo y sintiéndose de repente muy sola.
—Lo que faltaba, que ahora no pueda dormir sin ese sinvergüenza —masculló, molesta, y cerró los ojos una vez más, pero segundos después los volvió a abrir y se levantó molesta de la cama, resoplando y farfullando en voz baja—: No es posible que me robe e