El club nocturno estaba a reventar, la música alta, parejas sudorosas bailando en la pista, hombres adinerados buscando un poco de placer y mujeres de la noche haciendo lo único que podían hacer estando en un mundo que la gran mayoría no deseaba estar pero al cual ya estaban acostumbradas a estar.
En la sala vip, un grupo de hombres fumaba, tomaban y reían. Menos uno. Massimo estaba serio, con el ceño fruncido y su aura imponente intimidando a sus acompañantes. Su hermano, a su derecha, fingía