—Vas a destruir lo que tanto nos costó construir por una obsesión que solo existe en tu cabeza. Ellos no son tu verdadera familia, Massimo, pero... —rendido, su gemelo soltó un suspiro y se acercó a él, tomándolo de la nuca y apoyando la frente de la de Massimo—. Antes de todo, primero estás tú, y mataría a todo aquel que quiera hacerte daño porque tú eres mi única familia.
—Dom, entiende que esa mujer y ese niño ahora son parte de mí.
Hubo un corto silencio entre ellos antes de que Domenico so