—Vas a destruir lo que tanto nos costó construir por una obsesión que solo existe en tu cabeza. Ellos no son tu verdadera familia, Massimo, pero... —rendido, su gemelo soltó un suspiro y se acercó a él, tomándolo de la nuca y apoyando la frente de la de Massimo—. Antes de todo, primero estás tú, y mataría a todo aquel que quiera hacerte daño porque tú eres mi única familia.
—Dom, entiende que esa mujer y ese niño ahora son parte de mí.
Hubo un corto silencio entre ellos antes de que Domenico soltara un profundo suspiro.
—Necesitas dejar el pasado atrás, Massimo.
El mencionado sonrió, pero fue una sonrisa vacía que nunca llegó a sus ojos.
—Ya el pasado quedó atrás, murió en el mismo instante en que Gemma murió junto a mi hijo. Ya la olvidé y entendí que, haga lo que haga, jamás voy a recuperarla. Savannah me fascina, me enciende su renuencia, me enloquece que me mire y hable con odio cuando su cuerpo reacciona tan bien al mío —confesó por primera vez a alguien y soltó un bufido—. Era m