Los pasos firmes y medidos de Massimo resonaron en los pasillos de la mansión apenas la puerta principal se cerró tras él. Había regresado después de varios días de ausencia, y el ambiente, que ya de por sí se mantenía cargado, pareció tensarse aún más con su sola presencia.
Caminó con parsimonia, frunciendo el ceño ante el silencio que había en la casa. Atravesó el vestíbulo y no tardó en encontrar a Giuliana en el salón principal, quién se levantó de inmediato al verlo. Ella, siempre dispuest