Savannah se quedó en silencio, mirando al hombre con desconfianza y recelo. Había algo en él que no le terminaba de gustar, no sabía si era esa mirada llena de malicia o sus malintencionados comentarios. Cual fuera el caso, se sentía incómoda estando en su presencia.
Sin decir nada, atravesó la habitación y llegó hasta la cama, asegurándose de que su hijo estuviera bien. Revisó los monitores, que la vía estuviera goteando correctamente, que estuviera calentito y bien abrigado. Iba a tomarle la