OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 69.
Entro a la habitación de mi hija como si caminara dentro de un recuerdo.
La puerta se abre sin hacer ruido, y el aire del interior me golpea de inmediato, cargado de ese aroma suave e inconfundible que solo los bebés tienen. Es una mezcla de leche, jabón neutro y algo más… algo que es únicamente Adhara.
Mis piernas flaquean.
Avanzo unos pasos más y me acerco a la cuna. Todo está exactamente como lo dejamos. La pequeña manta doblada en un costado, el peluche que Héctor colocó allí “para que no s