OBLIGADA A PERDONARTE. Capítulo 9.
El vapor aún flota en el aire cuando apago la ducha.
Durante unos segundos me quedo allí, inmóvil, con las manos apoyadas contra los azulejos fríos, dejando que el agua que queda resbale por mi espalda. Mi cuerpo duele en lugares que todavía no alcanzo a identificar con claridad, una mezcla de golpes recientes y viejas heridas que nunca terminaron de sanar del todo.
Levanto la vista.
El espejo me devuelve un reflejo cansado, apagado. Mi cabello húmedo cae sobre mis hombros, mis ojos están enroj