OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 68.
Estoy sentada en el asiento trasero de un coche de policía.
Las luces azules y rojas parpadean de manera intermitente, reflejándose en las ventanas y proyectando sombras irregulares sobre mis manos. No recuerdo en qué momento me senté aquí. No recuerdo quién me guió hasta el vehículo ni qué palabras se dijeron en el camino. Todo ocurrió como si mi cuerpo se hubiera movido solo, obedeciendo órdenes que mi mente ya no procesaba.
Han pasado dos horas… Dos horas desde que mi boda terminó de la form