OBLIGADA A PERDONARTE. Capítulo 6.
El interior del salón se convierte en un infierno en cuestión de segundos.
Los gritos reemplazan a la música elegante, las copas se hacen añicos contra el suelo de mármol y el aire se llena de polvo fino que raspa la garganta al respirarlo. La gente corre sin dirección, empujándose unos a otros, chocando con mesas que se vuelcan y derraman flores, vino y cristales rotos. Los rostros que minutos antes estaban relajados ahora son máscaras de terror puro.
Escucho niños llorar.
Ese sonido me atravi