OBLIGADA A PERDONARTE. Capítulo 11.
Sarah baja la mirada antes de hablar.
Ese gesto simple, casi imperceptible, me desarma más de lo que esperaba. Ya no es la mujer segura que vi en la gala ni la empresaria impecable rodeada de accionistas y pantallas de datos. Ahora parece… humana. Vulnerable. Incómoda.
—Quería decirte algo —empieza, con voz baja—. Lamento mucho si mi hermano se comportó mal contigo.
Alza los ojos apenas un segundo, lo justo para mirarme sin desafío.
—No sé exactamente qué pasó entre ustedes —añade—, pero puedo