OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 70.
Amelie no me mira a los ojos.
Ese detalle, tan pequeño y tan revelador, hace que mi corazón se acelere de inmediato. Su postura, normalmente firme y segura, ahora parece encogida, como si el peso de algo invisible estuviera aplastándole los hombros.
—No puedo decir nada más —murmura ella finalmente—, no debería haber dicho siquiera eso.
—¿Por qué? —pregunto confundida— ¿Por qué no puedes hablar?
Amelie aprieta los labios con fuerza. Sus manos se cierran en puños a los costados de su cuerpo, y p