Capítulo 33.
Un gemido de absoluto pánico escapa de mis labios, mientras que olvidando todo tipo de etiqueta o normas, salgo corriendo hacia el interior de las empresas de Gabriel, escuchando como la asustada recepcionista grita detrás de mí.
—¡Oye espera! ¡No tienes un pase de visita! —grita la recepcionista sin saber cómo detenerme.
Ya he llegado demasiado lejos, no puedo dejar que Víctor vuelva a atraparme, por lo que sin mirar atrás, corro el interior de las oficinas de las empresas, encontrando unas escaleras las cuales subo sin tener una dirección clara, solo intentó alejarme de Víctor y hallar a Gabriel, mi única salvación de este infierno.
A lo lejos también escuchó un gran revuelo, sé que es Víctor el cual irrumpe en las empresas acompañado de sus guardias, e incluso la distancia puede escucharlo llamando mi nombre:
—¡Christina, ven aquí ahora! ¡Christina! —Victor grita con su voz tan dominante como siempre.
Pero no puedo hacerlo, aún sí mi corazón late con fuerza por él, ya no estoy muy