Capítulo 34.
Después de asegurarse que Víctor ya no está por los alrededores, Gabriel se apresura a llevarme a un coche que nos espera fuera de su empresa, interrumpiendo todo su trabajo del día para llevarme un lugar donde pueda estar a salvo.
—Lo mejor en este caso es que te quedes en la mansión de los Dunne, me encantaría permitir que regreses a casa y a tu vida normal, pero temo que no pueda protegerte de manera apropiada en ese sitio —se lamenta Gabriel mientras ambos entramos en el coche.
—Está bien —respondo aún aturdida por todo lo que pasó—, comprendo que por un tiempo deberemos ser precavidos…
—Si, debemos ser más que precavidos. Seguro debes saber que Víctor Silverstorm no está acostumbrada a perder, así que temo que haga alguna locura para intentar recuperarte a su lado.
Temerosa asiento con la cabeza, sabiendo que lo que dice Gabriel es verdad. Puede que haya escapado de la pesadilla, pero Víctor seguramente utilizará todo tipo de artimañas para intentar tenerme de regreso.
Lo mejo