OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 16.
—¿Héctor? —pregunto desconcertada, sin poder creer lo que ven mis ojos.
Mi voz sale apenas como un hilo, ahogada por la adrenalina que todavía corre con fuerza por mis venas. El corazón me late tan rápido que siento que va a salirse de mi pecho. Por un segundo pienso que estoy imaginando su figura allí, plantado frente a mí como una muralla.
—Quédate detrás de mí, no hagas nada estúpido —ordena Héctor con firmeza, sin mirarme siquiera, manteniendo la vista fija en Rebecca.
Su tono no admite discusión. Obedezco casi por reflejo, retrocediendo un paso hasta quedar a su espalda. Desde allí observo cómo Rebecca aprieta los dientes, claramente frustrada. Sus ojos recorren el pasillo estrecho, calculando, midiendo distancias, como una bestia acorralada que busca una última oportunidad para atacar.
Notando que ya no estoy sola y que ahora me defiende un hombre que es, al menos, dos veces más grande que ella, Rebecca suelta un suspiro cargado de rabia. Finalmente, con un movimiento brusco, gu