OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 16.
—¿Héctor? —pregunto desconcertada, sin poder creer lo que ven mis ojos.
Mi voz sale apenas como un hilo, ahogada por la adrenalina que todavía corre con fuerza por mis venas. El corazón me late tan rápido que siento que va a salirse de mi pecho. Por un segundo pienso que estoy imaginando su figura allí, plantado frente a mí como una muralla.
—Quédate detrás de mí, no hagas nada estúpido —ordena Héctor con firmeza, sin mirarme siquiera, manteniendo la vista fija en Rebecca.
Su tono no admite dis