OBLIGADA A TENER EL HIJO DE MI ENEMIGO. Capítulo 17.
Debería haber supuesto, de alguna manera, que Gabriel y Fabricio iban a terminar traicionándome. Tal vez fui ingenua, o tal vez quise creer que aún existía un mínimo de lealtad en un mundo podrido por el poder y la ambición. El resultado fue inevitable: terminé atrapada nuevamente por el imbécil de Gabriel.
Como había explicado antes, cuando supe que Gabriel había descubierto mi traición, creí —de forma estúpidamente inocente— que Fabricio iba a protegerme. Después de todo, yo había traicionado a Gabriel por él, le entregué información, puse en riesgo mi vida y la de mi familia. Sin embargo, jamás consideré que Fabricio pudiera sentir una lealtad mayor hacia Gabriel que hacia sus propios principios… si es que alguna vez los tuvo.
Así fue como, tras mantenerme oculta con su querida novia, Rebecca, a las afueras de Chicago durante un par de semanas, Fabricio terminó entregándome a Gabriel de la forma más rastrera posible. Nunca olvidaré lo sencillo que fue para él. Sin remordimientos, s