Capítulo 24.
Después de salir de la ducha y ponerme algo de ropa, me siento en la cama en silencio, observando la carta que me dio Gabriel, dudando sobre abrirla o no hacerlo.
Es un poco extraño, porque Gabriel y yo no somos “amigos”, ni siquiera conocidos, solo cruzamos palabras una vez durante un momento bochornoso en el ascensor. Por lo que dudosa no se si abrir la carta o simplemente desecharla, ya que temo lo que él puede querer conmigo.
¿Acaso quiere reclamarme por el asunto del robo? ¿O insultarme po