Capítulo 24.
Después de salir de la ducha y ponerme algo de ropa, me siento en la cama en silencio, observando la carta que me dio Gabriel, dudando sobre abrirla o no hacerlo.
Es un poco extraño, porque Gabriel y yo no somos “amigos”, ni siquiera conocidos, solo cruzamos palabras una vez durante un momento bochornoso en el ascensor. Por lo que dudosa no se si abrir la carta o simplemente desecharla, ya que temo lo que él puede querer conmigo.
¿Acaso quiere reclamarme por el asunto del robo? ¿O insultarme por alguna cosa que le haya dicho la idiota de Sophia?
No estoy segura, pero después de algunos minutos mirando ese sobre fijamente, la curiosidad me gana, y tomándolo entre mis dedos lo abro leyendo su contenido.
“Querida Christina, preguntar como estas es innecesario, lamento mucho el tormento por el cual estas pasando…”
Gabriel escribió para mi una carta pequeña pero muy elegante, en papel blanco y con tinta azul, había olvidado lo refinado que es ese hombre.
“Sin importar lo que diga Victor Si