Capítulo 23.
Los dedos de Victor se enredan en mi largo cabello rubio, mientras él empuja mi cabeza contra las almohadas de la cama, obligándome a levantar las caderas aún más para él, sintiendo como sus embestidas me destrozan… Pero se sienten tan placenteras.
—Tan estrecha… Me vuelves loco —dice Victor con la voz ronca por el placer.
No sé cuantos orgasmos he tenido hasta ahora, perdí la cuenta después del tercero en medio de la madrugada.
Sin embargo, como es usual, el aguante de Victor es asombroso, por lo que a pesar de haberme estado follando por tantas horas, sigue moviendo las caderas y entrando en mi como si nada, haciéndome morir de placer.
Avecinando un nuevo orgasmo, mi cuerpo comienza a tensarse por el placer, mientras que mis manos atadas a la cabecera de mi cama forcejean ligeramente, sintiendo el grueso cuero de las esposas rozando mi piel.
Victor tambien esta en su límite, por lo que tomando mis caderas con sus dos manos, presionando mis nalgas con deseo, hace sus embestidas mas