Capítulo 14.
Mi corazón late fuertemente, Victor Silverstorm está cerca, demasiado cerca… Su cuerpo entero se pone frente a mi mientras me empuja hacia su escritorio, donde yo torpemente choco mi trasero, a duras penas pudiendo mantenerme de pie.
—¿Estás segura de que este hijo no es mío? —pregunta él con un susurro sobre mis labios— ¿Cómo puedes probarlo?
Hoy no estoy usando mi típico traje de oficina, con la falda de sastre y la camisa blanca, estoy vistiendo unos vaqueros viejos y una sudadera negra. Por