Capítulo 13.
Cada vez más confundida, observo a mi antiguo jefe, sentado a mi lado con una expresión sombría.
—Me sentí tan extrañado al recibir su carta de renuncia, solo un mes y un par de días trabajando en mi empresa, mis secretarias suelen durar poco tiempo en el puesto, pero lo suyo es un récord —continúa hablando mirándome fijamente—, así que me preguntaba el motivo…
—Como… Como lo indicaba en mi carta, son razones familiares… —balbuceó tímidamente, sin saber exactamente qué más decir.
—¿Está segura de eso?
Siento sus penetrantes ojos azules mirarme fijamente, algo que me hace retroceder y encogerme en la silla de la sala de espera.
¿Acaso él sabe que yo…? No, no existe manera, no hay posibilidad…
—¿Qué le parece si conversamos el motivo de su renuncia en un sitio más cómodo? —preguntó él con una sonrisa fingida.
Antes de que yo pueda decir algo mas, un grupo de hombres vestidos completamente de negro se acercan a mi, y tomandome firmemente de los brazos, me obligan a ponerme de pie y me ar