Cuatro años después…
—¡Mamá! ¡La maestra dijo que soy el más inteligente de todo el curso! —gritó Alan, enseñándole su dibujo: un barco con velas de colores y su nombre escrito en letras grandes y torcidas: Alan Ignacio Núñez Ponce.
Inmediatamente, ella se agachó para recibirlo, abrazándolo muy fuerte como si no lo hubiera hecho ya hacía horas.
Para su edad, su niño era alto, delgado, con el pelo negro y esos ojos grises que seguían siendo un recordatorio de un pasado que, a pesar del tiem