La operación había sido un éxito.
Ahora se encontraba con su bebé en la habitación, observando cómo dormía y respiraba con normalidad.
El ductus había sido cerrado, así que su corazón latía sin esfuerzo extra y sin inundaciones en sus pulmones.
—Es un guerrero, mamá. En unos días lo tendremos fuera de la incubadora —fueron las palabras del médico.
Una buena noticia, por fin, después de tanto tiempo.
Notó entonces el momento exacto en el que su madre y su hermanita entraban, cada una sosteniendo