Camino con pasos firmes hacia la salida del salón, o al menos eso intento aparentar. Soy consciente de que algunas miradas me siguen, muchos de los miembros de la familia me sonríen, otros murmuran cosas que no alcanzo a entender y una que otra tría me saluda con dulzura.
Me esfuerzo en ser la Harriet educada, pero por dentro estoy desesperada por salir de aquí.
Los guardas reales, al verme acercarme, no dudan en darme una reverencia y abrirme ambas puertas. Les agradezco con una leve inclinació