Monic cierra la puerta con un sonido suave y, aun así, parece retumbar en toda la habitación. El silencio en el que me deja no es cómodo, sino asfixiante, cargado de todo lo que sé y todo lo que no sé hacer con ello.
Demasiada información.
Me quedo sola con una verdad que no alivia, que no me consuela ni me trae paz. Ya no puedo engañarme, ya no puedo insistir en culparlo para que sufra o sienta lo mismo porque yo, porque ciertamente no mató a mis padres. Sé muy bien que no puedo seguir aferrad