Mundo ficciónIniciar sesiónJake Pepper arruinó la vida de Mia Castelli. Y ahora tiene que vivir con ella. Mia solo quería una cosa: mantener su beca y construir un futuro lejos del abandono de su madre. Jake —rico, arrogante y peligrosamente irresistible— se aseguró de destruirlo todo por diversión. Pero el destino tiene un sentido del humor cruel. Cuando sus padres se casan, Mia y Jake quedan atrapados bajo el mismo techo… y en una guerra constante donde cada mirada es un desafío y cada roce, una amenaza. Porque odiarlo debería ser fácil.
Leer másNo fue un gesto claro, no hubo un instante limpio en el que pudiéramos decir “aquí pasó”, fue más cruel que eso, más silencioso, porque ocurrió dentro del contacto mismo, en esa línea invisible donde nuestras manos seguían unidas pero ya no respondían igual, donde la presión dejó de ser compartida y empezó a desfasarse, mínima, casi imperceptible, pero suficiente para que todo lo que habíamos estado sosteniendo comenzara a resquebrajarse desde dentro. Sentí primero el cambio en mi propia piel, como si mis dedos ya no encontraran exactamente el mismo punto en los suyos, como si algo que antes encajaba sin esfuerzo ahora necesitara una corrección constante, y esa necesidad, ese ajuste pequeño, fue lo que lo hizo insoportable, porque significaba que la conexión ya no era natural, que mantenerla iba a requerir más de lo que podíamos dar.Jake reaccionó al mismo tiempo, su agarre se tensó apenas, intentando compensar lo que acababa de moverse, y por un segundo nuestros cuerpos respondieron
El instante no llegó con ruido ni con un quiebre evidente, llegó como una variación mínima que solo nosotros pudimos sentir, un cambio casi imperceptible en la forma en que nuestras manos seguían unidas pero ya no se sostenían con la misma certeza, como si algo dentro de ese contacto hubiera perdido su equilibrio exacto, y en ese detalle tan pequeño, tan fácil de ignorar para cualquiera más, supe que habíamos cruzado el límite que llevábamos tanto tiempo bordeando. No nos soltamos, no todavía, pero la sensación ya no era la misma, ya no era firme, ya no era segura, y lo peor no fue el cambio en sí, fue entender que no había forma de revertirlo.Jake lo sintió en el mismo segundo, su mirada cambió apenas, lo suficiente para que pudiera verlo sin que él tuviera que decirlo, y ese silencio entre nosotros se volvió más pesado, más consciente, como si ambos estuviéramos midiendo exactamente lo mismo sin atrevernos a nombrarlo todavía.—Dime que lo sentiste —murmuró, su voz más baja de lo n
La tensión no explotó de inmediato, se quedó ahí, sostenida entre nosotros como una cuerda demasiado tensa que todavía no se rompe pero que ya no puede aflojarse sin consecuencias, y en ese equilibrio imposible cada respiración pesaba más, cada latido parecía empujar un poco más hacia ese punto donde sostenernos dejaría de ser un acto de amor para convertirse en una forma lenta de caída. No aparté la mirada, no aflojé el agarre de su mano, pero dentro de mí algo ya estaba cambiando, algo que no tenía que ver con rendirse ni con resistir, sino con reconocer que el lugar al que habíamos llegado no admitía soluciones limpias, que cualquier decisión iba a dejar una marca.Jake lo sintió antes de que yo pudiera decirlo, porque su mano se tensó apenas, como si ese mínimo cambio en mí hubiera sido suficiente para alertarlo, y cuando habló su voz no tenía la firmeza de antes, tenía algo más crudo, más humano, algo que no intentaba sostener una respuesta sino entender qué estaba a punto de per
No hubo advertencia, no hubo transición clara entre lo que éramos y lo que estábamos a punto de ser, solo ese instante suspendido en el que algo dentro de mí terminó de ceder y todo lo que había estado conteniendo dejó de tener sentido, como si resistir hubiera sido una ilusión cómoda que ya no podía sostenerse frente a la intensidad de lo que sentíamos, y aun así no me aparté, no retrocedí, no intenté reconstruir la distancia que nos habría protegido, porque incluso en medio de ese vértigo creciente, soltarlo seguía siendo más insoportable que cualquier consecuencia.Jake lo sintió en el mismo momento, su respiración cambió contra mi piel, más profunda, más irregular, como si él también hubiera cruzado ese mismo límite sin necesidad de palabras, y cuando levanté la mirada, lo encontré más cerca de lo que recordaba, no en espacio, sino en algo más difícil de nombrar, como si ya no hubiera capas entre nosotros, como si todo lo que antes podía disimularse ahora estuviera expuesto, crudo





Último capítulo