Punto de vista de Mia
Me estaba quedando dormida cuando el golpe en la puerta me arrancó del sueño como si me hubieran devuelto de golpe a la realidad, seco, insistente, cargado de una impaciencia que no necesitaba nombre para reconocerla, porque incluso antes de abrir los ojos supe quién era. Podía imaginarlo perfectamente, del otro lado, irritado, probablemente furioso por haberme comido su pizza… y, muy a mi pesar, debía admitir que estaba deliciosa, con el equilibrio exacto de queso fundido