Punto de vista de MiaEl amanecer en la mansión no tenía nada de cálido, nada de reconfortante, a pesar de la luz suave que se filtraba por los ventanales y del aroma a café recién hecho que se deslizaba por los pasillos como una promesa de normalidad que no existía para mí, porque incluso el silencio aquí era distinto, pesado, contenido, como si cada pared guardara secretos que no estaban dispuestos a salir a la superficie, y yo, atrapada en medio de ese lujo asfixiante, no lograba encontrar un solo lugar donde pudiera respirar sin sentir que alguien me observaba, que algo me acechaba, que mi vida ya no me pertenecía del todo. Mi pie latía con un dolor sordo que subía por mi pierna cada vez que intentaba moverme, recordándome la caída, la biblioteca, el miedo, la sospecha que seguía clavada en mi pecho como una espina imposible de arrancar, porque Jake decía no saber nada, porque su confusión parecía real, pero eso no borraba el hecho de que alguien había querido hacerme daño, y ahor
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