Punto de vista de Mia
La puerta se cerró con un golpe seco que resonó más de lo necesario en la habitación, pero el eco no fue lo peor, lo peor fue el silencio que vino después, ese vacío denso donde su voz seguía flotando, donde su mirada aún parecía recorrerme como si no se hubiera ido del todo, como si hubiera dejado una parte de sí pegada a mi piel, instalada en mi cabeza, arruinando cualquier intento de calma. Me quedé unos segundos apoyada contra la madera, respirando más fuerte de lo que