El amanecer llegó a Vitória, y los primeros rayos del sol entraban suavemente por el resquicio de las cortinas, iluminando la habitación con tonos dorados. Ravi despertó con la sensación del cuerpo desnudo y suave de Malú sobre él, sus largos cabellos castaños extendidos como seda sobre su pecho. Su dulce perfume de fresa —ese mismo que lo había atraído desde el primer día— invadía sus sentidos, despertando en él un deseo que parecía no tener fin.
Ravi sintió el hermoso cuerpo desnudo y cálido