Al decir eso, Malú demostró que realmente estaba dispuesta a cumplir lo que decía. Abrió el pestillo de la puerta de su habitación, en una invitación silenciosa y tentadora para Ravi. Sin embargo, él la jaló hacia sus brazos. Al mirarla de frente, observó el deseo estampado en sus ojos, y su boca entreabierta era una provocación demasiado tentadora para ser ignorada. Totalmente enloquecido de deseo, volvió a tomarla en un beso avasallador.
Al sentir a su pequeña deliciosamente mimosa entre sus