¿Eso quería decir que todavía tenía oportunidad de tener otro hijo con Mateo? Entonces, ¿la enfermedad de Embi todavía tenía cura? Pero... si tenía a este niño, lo mío con Mateo se acababa para siempre. Y además, nunca me iba a librar del acoso de Javier en esta vida. ¿Qué tenía que hacer? Por un momento, sentí que la cabeza se me hacía un lío.
La doctora me miró muy seria y me dijo:
—Por eso espero que lo pienses con calma. La verdad es que cada niño que llega a este mundo es un regalo del ciel