El aire en la mansión se sentía denso, cargado de esa electricidad estática que precede a las tormentas. Selene caminaba por el pasillo, con la espalda recta y el rostro impasible, cumpliendo las órdenes de su jefa con la precisión de un autómata. Sin embargo, la vibración de su móvil en el bolsillo rompió su ritmo.
Al sacarlo, el nombre en la pantalla hizo que su estómago se apretara en un nudo: Chloe.
"Sé que Castiel ha regresado con la estúpida de esa mujer. Espero que te haya creído la hi